Desde que tengo memoria, siempre me recuerdo dibujando, escribiendo, cantando… y sobre todo, inventando: me encantaba crear objetos con mis manos.

Siempre he estado buscando cómo centrarme en una sola cosa, porque lo que siempre me decían, es que tenía que especializarme en algo, no hacer de todo, que eso no funciona. Pero no había forma, me encantaban demasiadas cosas. Mucho.

Así que, hace un par de años creé un blog donde escribía tutoriales y hacía vídeos con todas las cosas que se me ocurría hacer, desde una joyita, un maniquí, un capazo, una mesita, una lámpara… Fue una forma de autoconocerme y dar rienda suelta a mi imaginación; y también de ver si así, probando todo lo que me encanta hacer, podía descartar las que menos me gustaran. Y la verdad es que lo disfruté muchísimo.

Pero no descarté ninguna. Al contrario. Fui sumando. Añadí bordar, trabajar la cerámica, colorear con acuarelas, teñir con tintes naturales, coser…

Con el tiempo, he descubierto que todo eso tiene un nexo común: me encanta aprender a hacer distintas cosas y aplicar esos conocimientos, combinándolos entre sí para diseñar y crear objetos con los que contar historias.

A lo del cante todavía no le he encontrado hueco, pero bueno, de momento me conformaré con cantar en la ducha y en el coche ;-D.

Así que, aquí estoy con muy TIERRA. Un trocito de mí, donde cada pieza es especial y única. Todas creadas a mano utilizando distintas técnicas artesanales, combinadas entre sí, y contando una historia. Porque las historias le dan sentido a todo.

Si con ellas consigo que te inspires, te alegres, te emociones un poquito o te hagan soñar, no creo que pueda tener mayor satisfacción.

Y siempre con la Naturaleza como inspiración, porque para mí, es donde reside la verdadera belleza, lo que me permite conectar conmigo misma, donde me encuentro cuando me pierdo y donde puedo respirar libre…

La vida está hecha de pequeños detalles, preciosos pequeños detalles.